SIGUIENDO LA LUNA
Las cuatro fases de la rumba en Medellín
La noche está en todo su furor y en el cielo se puede apreciar la transición lunar. A esto de las diez de la noche comienza la fiesta en la ciudad de Medellín, las personas salen a las calles y entran a sus bares, discos y antros preferidos, la moda invade la cuidad que se viste de lentejuelas y se exhibe orgullosa de su gente, de sus mujeres hermosas y de su ambiente siempre tan musical, y finalmente, si miras al cielo, no lograras ver aún la luna, pues el ciclo de la noche apenas comienza. La luna nueva, la noche nueva.
La noche nueva empieza en un espacio relajado, un espacio para que vos podas tomarte algunos traguitos y comer sin el afán que traen consigo las grandes discotecas, como se le dice aquí en Medellín, entrar en ambiente.
Para comenzar como se debe, está Vértigo Hot Wings, un bar-restaurante que reúne personas de todas las edades, sus puertas están abiertas desde las horas del almuerzo. Es un lugar perfecto para ir a tomar unas cervezas mientras disfrutas de unas exquisitas alitas picantes o algunas de las otras delicias que la carta te ofrece, Vértigo está pensado para satisfacer a los más exigentes. La música está exquisitamente seleccionada para proporcionar un “ambiente rock”, pero sin despeinarse. Se encuentra ubicado en un lugar completamente estratégico, sobre toda la 33 donde hay montones de bares, restaurantes, discotecas y fondas. Este lugar te ofrece la posibilidad de comer y luego a unos pocos metros de vos, escoger entre la gran variedad de lugares para tus gustos y estilos.
Como dicen por ahí “barriga llena, corazón contento”. Después de una deliciosa comida, te encontrás listo para comenzar la rumba.
Para entrar en ambiente, que mejor lugar que un bar con música en vivo como lo es Arte Vivo, un lugar que te ofrece la tranquilidad de un rock callejero, de una balada pop o incluso un tango argentino. Justo en el antiguo sitio industrial de la ciudad, Barrio Colombia es una zona que te ofrece miles de espacios para pasar una noche de diversión, rumba y descontrol total. Apenas a las 11:45 p. m. comienzan a llenarse una tras otra las mesas de este entretenido y artístico establecimiento.
Arte Vivo nos da paso a la luna creciente, la música te lleva a sentir cada fibra de tu cuerpo. Arte Vivo comenzó como un espacio dedicado a las personas con algún talento musical o teatral, poco a poco, se convirtió en centro de encuentro de los artistas callejeros de Medellín y reunía suficiente talento como para formar el elenco de una película al mejor estilo de Hollywood. Fue así como los dueños decidieron ampliar sus instalaciones, poner más mesas y abrir más espacio al público que suele concurrirlo.
Allí te podes tomar unos cuantos tragos mientras disfrutas, sentado en la barra, de una excelente puesta en escena.
Para eso de las 12:00 a. m. la fiesta comienza a despertar y las personas caminan afanadas con aire eufórico y ansioso, dando paso a la noche llena, donde podes ver la luna redonda que se extiende en el firmamento oscuro y profundo, que caracteriza esta ciudad que está rodeada de montañas que parecen ser la obra del mejor de los pintores. Las luces de la cuidad se vuelven mucho más fuertes y comienzas a compartir momentos de euforia con otras personas que están sintiendo algo muy semejante a ti. Medellín abre paso al folclor colombiano que está lleno de colores, bulla, alegría y parranda; cuando la noche comienza a despertar vos logras sentir como tu cuerpo se deja estremecer por el ritmo de la música, como hormigas que van subiendo por tus piernas, que parecen obligarte a brincar y moverte de un lado para otro.
Nuestro folclor da paso a que las personas disfruten de la noche en las famosas fondas: en Antioquia y el eje cafetero colombiano, una fonda es una estancia donde los arrieros hacían sus estaciones en sus largos viajes con las muladas, estos lugares servían de albergue y como expendio de aguardiente a los viajeros. En aquellas épocas se escuchaba la música guasca, música popular que contaba historias de amores o simplemente contenían letras costumbristas.
De esas fondas, hoy nos quedan lugares llenos de nuestra cultura, recuerdos de nuestros antepasados. Incluso llegas a sentir la necesidad de tomarte un aguardiente para quitar el frió o para tener más fuerza para seguir la “trocha”.
Las fondas son sitios alegres, no hay mejor lugar para encontrarte con la cultura rumbera de los paisas que una fonda. Situada en Sabaneta, un pueblo ubicado al sur de Medellín, se sostiene una casona de dos pisos con un balcón grande que da hacia la calle 77 Sur. Con un altar dedicado al personaje al que le deben su nombre, El niño Jesús, Dulce Jesús Mío es una acogedora fonda adornada con iluminación navideña, ese aire decembrino se puede percibir en los colores de sus puertas, ventanas, sillas y mesas.
Los meseros con trajes típicos, el licor, la música alegre y la buena vibra de una fonda es la mejor manera de cerrar este ciclo lunar y dar paso al siguiente, luna menguante.
Tipo 3:00 a.m., la fiesta en Medellín comienza a tomar otro rumbo muy diferente. La energía comienza a acabarse y es por eso que las personas comienzan a buscar ambientes más tranquilos donde puedan beber algún trago antes de dar fin a la rumba.
Abriéndonos camino por la 10, calle importante de la ciudad, llegamos al Parque del Poblado. Un pequeño bar reggae, sin nombre, se encuentra en la parte inferior del parque, al lado opuesto de la iglesia, entre varios restaurantes y otros cuantos bares de música crossover. Cuando ingresas a este bar comienzas a sentir como la música entra por cada uno de tus poros y hace que todo tu cuerpo se balancee lentamente al compás del ritmo.
Al fondo del bar están ubicadas, la barra de servicio y una pequeña ventanilla donde venden los Shots más baratos de todo Medellín. La variedad no es mucha, pero puedes tomar pequeños tragos de vodka, tequila y ginebra por 1.000 pesos.
Cada trago que llega a tu cuerpo te hace entrar más en contacto con cada uno de los espasmos del sonido musical que armonizan el ambiente. Llegando a un ciclo de relajación, calma pero al mismo tiempo regresándote la energía para continuar la fiesta, a eso de las 3:30 a. m. la fiesta en Medellín ha muerto por completo y la luna ya desaparece del firmamento.
Los locales cierran, los meseros salen para sus hogares y miles de taxistas deambulan por la ciudad buscando alguno que otro pasajero que aún no haya terminado su ciclo lunar.
Realizado por: Susana Alzate Munera

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