domingo, 10 de abril de 2011

Colores de sabores


COLORES DE SABORES

A la primera mordida de aquel ovalado y panzón se siente arenoso, pero ciertamente en su punto de perfecta cocción. Y es en medio de ese suave masticar que te encuentras también con aquel compañero suyo; blanco y lánguido, suave, se deshace fácilmente en tu boca. Al lado de este par, se puede encontrar una carne hecha polvo; seca y algo simple, el chicharrón o tocino; condimentado, frito y por ende un tanto grasoso, luego aquel redondo; cuyos bordes son blancos y su centro amarillo,  está aquel que posee unas curvas sin iguales, verde y suave; el aguacate. Más allá un carnaval de rojos, verdes y blancos que le dan un toque de buena sazón al resto de sus cohabitantes: el hogao. Y no menos importantes, encontramos al bronceado y crujiente patacón, con una bien rellenita morcilla y el colorado chorizo; para que el toque final llegue con aquella redonda, delgada y blanca que acompaña el desayuno, el almuerzo y la cena de tantos en esta ciudad: la arepa.    

Cultivado inicialmente en México y luego en el resto de Sudamérica, el fríjol, caraota  o poroto como le llaman; es una semilla comestible ya muy bien conocida en la ciudad de Medellín, que bien, puede ser rojo, blanco, verde e incluso oscuro. El arroz blanco, cereal proveniente del continente asiático y que aporta un enorme contenido calórico a nuestro consumo diario, es incondicional al fríjol en este plato tan característico de ésta región. Junto a este inseparable par, encontramos otra serie de ingredientes que  proporcionan un alto nivel de proteínas. 

La “carne en polvo” como se le conoce en el departamento de Antioquia, y generalmente en Colombia, es una variedad de carne de res molida a tal punto en que parece polvo. El chicharrón o tocino es tomado principalmente del cerdo, claro está, que en algunos países es tomado de la vaca o el cordero. Su nombre se deriva de los países hispanohablantes al referirse a su modo de cocción y condimentación. 

Ahora es el turno del patacón, que si bien no es un plato que se considere principal en algunos países, es un acompañante incansable de muchas de las comidas del país colombiano. Consta en freír un plátano verde al que previamente se le ha suprimido la piel y queda con una textura dorada y tostada. Llegan el chorizo y la morcilla que tienen sus principios en la península Ibérica y se han extendido hasta Latinoamérica con determinadas variaciones. En el caso de Colombia, más específicamente de Antioquia; se han vuelto casi que platos tradicionales de la cocina paisa, preparados de manera muy particular. 

Los demás ingredientes como el huevo, el hogao; aquella mezcla de vegetales como el tomate y la diversidad de cebollas, sofreídas y salteadas con sal hacen de este plato, una experiencia única; que perfectamente se puede encontrar en restaurantes que ofrecen ambientes cálidos y cordiales y una excelente cocina típica para todo aquel que siendo oriundo de la región o perfectamente extranjero, quiera sentirse en casa, quiera sentirse cómodo y bien recibido.

Es ahí, cuando se llega a aquel sitio, amplio, de aspecto acogedor, con leños y colores vivos, en especial el rojo, que se siente en el lugar adecuado. Un saludo gentil recibe a todo aquel que se encuentra a la espera de un deleite placentero de la comida paisa y que será guiado a su destinada mesa. El ambiente que se vive allí es inconfundible, familias, amigos y colegas están en un momento que se vuelve íntimo pero común, todos se reúnen en torno a una ocasión que brinda tanto placer a los sentidos humanos como lo es ese preciso instante en que aquel mundo de colores, aromas y sabores se forjan en un interminable deleite que hará no sólo de “El Rancherito” sino de la  Ciudad de la Eterna Primavera, lugares para visitar inevitablemente, y, que te brindarán siempre una calidez y una interminable travesía por los rincones de esta bella ciudad plagada de experiencias para todos los sentidos. 

Realizado por: Laura Cristina Marulanda

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