domingo, 10 de abril de 2011

Al lado del camino

Al lado del camino

Como complemento del sistema de transporte masivo del metro, y buscando reanimar social y económicamente uno de los sectores más deprimidos de la ciudad de Medellín, nace el Metrocable. Reconocido hasta enero de este año como el único teleférico del mundo con fines de transporte público, este proyecto atiende las necesidades de traslado y movilidad  de dos  sectores de la ciudad: las comunas, nororiental y centro – occidental.

El Metrocable empezó su funcionamiento en el 2004 y desde sus inicios, más que una forma de facilitar el transporte ha significado la integración de muchos de los habitantes de las periferias,  les ha permitido incorporarse a lo que años atrás para ellos representaba  un territorio desconocido e inaccesible: la ciudad. A pesar de que  lugares como Santo Domingo Savio, el Tambo, la Esperanza, Popular I y II, entre otros destinos del Metrocable, hacen parte de la aérea metropolitana, muchos ven estas poblaciones como diferentes, chocantes y hasta lejanas. Pero, esta no es una situación extraña, porque de la misma forma veían antes los pobladores de sitios como Andalucía a la ciudad. Todavía hoy, es común escuchar a personajes de estos barrios decir que “van a bajar a Medellín”, cuando ya están en ella.

Y es que la llamada Ciudad de la Eterna Primavera, más que un lugar de bellas construcciones y días soleados es también folclor, alegría, humildad y está llena de personas luchadoras que por diferentes motivos han tenido que padecer las secuelas de la violencia. Esta es la realidad “de los del otro lado” como despectivamente se hablaba de las comunas, nororiental y centro occidental.

Por esto mencionar  los beneficios que ha traído proyectos como el Metrocable es importante, la construcción de este cableado aéreo ha venido acompaña de la creación de zonas deportivas, comedores escolares, plazas públicas, espacios infantiles, mejora de andenes en torno a las  estaciones a las que llegan las tres líneas conocidas como la K, la J y la L; de las cuales cuelgan hasta cien cabinas con capacidad para diez personas.

Además de generar nuevos espacios a los públicos este sistema de transporte se ha convertido en una atracción turística en la ciudad y la comunidad de la zona se ha ido formando para ejercer como guías turísticos espontáneos.

Si vos bajas en una estación como Santo Domingo Savio, encontraras diferentes negocios donde te ofrecerán la mejor atención y te contarán amablemente la historia de este lugar. También podés ver la Biblioteca España, que es una enorme construcción que promueve la mejora del hábitat urbano. Pero, si tenés un espíritu más aventurero podés subirte a la línea L, creada en 2009 para permitir a los visitantes llegar al Parque Arví. Una reserva natural ubicada en el corregimiento de Santa Elena, donde podrás estar en armonía con la naturaleza, acampar o alojarte en alguno de los hostales.

Es así como el Metrocable de Medellín se ha transformado en uno de los proyectos más admirados a nivel nacional e internacional. Y aunque no puede decirse que es una solución definitiva a los problemas de transporte de las periferias, si es necesario resaltar que ha representado el inicio a una cambio social en la ciudad. 

Realizado por: Viviana Andrea Londoño




 









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